jueves, 4 de junio de 2020

El proyecto educativo nacional

México ha contado con educadores que destacaron por su visión y porque lograron traducirla en proyectos, en derechos, en programas y en resultados evaluables. Hombres de Estado que se caracterizaron tanto por sus logros, como por su conocimiento y sabiduría.
Benito Juárez fue uno de ellos. Él designó a Gabino Barreda para presidir una comisión encargada de elaborar un Plan General de Instrucción Pública que incluyera todos los niveles. Esa comisión dio al país las leyes Orgánicas de Instrucción Pública de 1867 y de 1869. En esos ordenamientos se hizo de la educación una responsabilidad pública, se suprimió la enseñanza religiosa y se incorporaron los atributos de obligatoriedad, laicidad y gratuidad.2 En la Ley de 1867 también se estableció uno de los más importantes acontecimientos para la educación pública en México, la organización de la Escuela Nacional Preparatoria.
Esta institución, 43 años después, sería parte del basamento sobre el cual Justo Sierra organizaría el proyecto educativo, cultural y científico más importante de nuestro país: la apertura de la Universidad Nacional de México. Justo Sierra, quien fuera designado “Maestro de América” a instancias de varias universidades de América Latina, había ideado ese proyecto a los 33 años de edad, cuando era diputado de la República. También fue suya la idea de separar la Secretaría de Instrucción de la de Justicia.
Otro personaje notable de la historia de la educación en nuestro país fue José Vasconcelos, designado rector de la Universidad Nacional de México en 1920. Ese mismo año presentó una propuesta para la creación de la Secretaría de Educación Pública. El proyecto fue aprobado hace más de 90 años, en 1921, con Vasconcelos como primer secretario de la dependencia.
Vasconcelos era un convencido de la necesidad de que el Estado se hiciera cargo de la educación de la sociedad. Por ello desde su administración como secretario se lanzó una gran campaña contra el analfabetismo, se promovieron las escuelas rurales, se realizó una difusión importante de las bibliotecas, se contó con un proyecto editorial y se promovió la educación media.
Otros secretarios, en especial Jaime Torres Bodet, quien lo fue en dos ocasiones, al igual que Agustín Yáñez, dieron continuidad a los esfuerzos de alfabetización y de ampliación de la cobertura, con grandes logros en favor de la educación pública de nuestro país.
Estos educadores y muchos más, desde las aulas y desde diversas trincheras, fueron conformando un proyecto educativo nacional con una identidad propia que dio cohesión a nuestra sociedad. Este proyecto educativo se ha venido diluyendo en las últimas décadas sin que se logre sustituir por uno nuevo acorde a las características de la desigual sociedad mexicana, ni de la necesidad de dar mayor competitividad al país.
Tenemos necesidad de replantear y dar consistencia a los principios filosóficos, sociales, éticos y pedagógicos del proyecto educativo mexicano del siglo XXI y dar cumplimiento a la norma constitucional, que sitúa a la educación como un derecho social fundamental.
EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA EDUCACIÓN BÁSICA A TRAVÉS DE LOS PROYECTOS …
SECRETARIA DE EDUCACÓN PÚBLICA
SPEC

El antecedente más antiguo de esta secretaría se encuentra en el “Ministerio de Instrucción Pública e Industria”, creado mediante la expedición de las Bases de Organización para el Gobierno Provisional de la República, el 28 de septiembre de 1841.4​ A ese mismo ministerio se le agregarían distintas funciones, por lo que a lo largo de dos décadas cambiaría varias veces su nombre: "Ministerio de Justicia, Negocios Eclesiásticos, Instrucción Pública e Industria" (1843); "Secretaría de Relaciones Interiores, Justicia, Negocios Eclesiásticos, Instrucción Pública e Industria" (1853); "Ministerio de Fomento, Colonización e Industria" (1856); "Secretaría de Estado y del Despacho de Justicia e Instrucción Pública" (1861); "Secretaría de Justicia, Fomento e Instrucción Pública" (1861); "Secretaría de Justicia e Instrucción Pública" (1891) y "Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes" (1905).
Al entrar en vigor la constitución de 1917, fue suprimida la "Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes", en virtud de lo ordenado en su artículo 14 transitorio, y se expide en abril de ese mismo año la «Ley de Secretarias y Departamentos de Estado», en la cual, las funciones de tal secretaría fueron depositadas en un departamento administrativo denominado "Departamento Universitario y de Bellas Artes".
Permaneció cuatro años como departamento de estado hasta la creación, durante el gobierno de Álvaro Obregón, de la "Secretaría de Educación Pública"(SEP), mediante decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 3 de octubre de 1921 (98 años). El primer secretario de educación pública fue José Vasconcelos, nombrado el 12 de octubre de dicho año y uno de los más firmes partidarios de dar a la educación carácter federal.6
José Vasconcelos Calderón fue una de las principales figuras en la historia de la educación en México y en la consolidación de la Secretaría de Educación Pública. Su visión educativa integral abarcó con igual importancia la ciencia y el humanismo, por lo que contribuyó en gran medida a fundar el México moderno. En 1920, el Presidente Álvaro Obregón lo nombró rector de la Universidad Nacional, a la cual dotó del escudo y lema que se conservan hasta nuestros días. En octubre de ese mismo año, publicó su proyecto de Ley para la creación de la SEP que implicaba una reforma constitucional, misma que defendió duramente frente a quienes se oponían a ella. Una vez firmado el decreto de creación de la Secretaría de Educación Pública por el Presidente Obregón, Vasconcelos fue nombrado al frente de la institución el 22 de octubre de 1921. Desde la SEP, se dedicó a luchar contra el analfabetismo, impulsó la escuela rural, implementó la difusión de las bibliotecas, apoyó el desarrollo de las bellas artes, impulsó la educación media, inició la edición de libros de texto gratuitos y se repartieron desayunos escolares entre la población infantil.

ARTICULO 3º CONSTITUCIONAL
741 reformas a 136 artículos: una Constitución rebasada — Contralínea
ARTÍCULO TERCERO CONSTITUCIONAL
La constitución de 1917 es la constitución que ha prevalecido hasta la actualidad, busca la formación de ciudadanos, acción social que implica todo lo que ocurre en la comunidad, así como regular y delimitar las convivencias humanas. El articulo tercero de la constitución esta ligado ampliamente con la educación y este establece un criterio de calidad y equidad.
La constitución de 1917 tuvo una orientación socialista, se fueron reconociendo los derechos humanos, tiempo después nacieron las normas y las instituciones se organizaban para protegerlos.
 A mediados del siglo XVIII al llegar el triunfo de la revolución de Ayutla fue difícil lograr una estabilidad de los derechos y la paz. Mas adelante, la constitución de 1857 que llega hasta 1916 le dio facultad al Estado para atender las necesidades sociales, en particular las de la educación. Con la revolución mexicana se destruye la estructura social y política del porfiriato. En 1917 la crisis del sistema político inicia en la década de 1960.
La constitución de Cádiz con inspiración ilustrada que valora a la educación como una vía para alcanzar el progreso, establecía a la educación como una cuestión del Estado que aun no era un derecho universal, la constitución de Cádiz difunde a la educación como una necesidad social y como un derecho de los individuos. Morelos quien fue líder de los insurgentes se empeño en crear instituciones educacionales.
La primera constitución mexicana (Apatzingán 1814) mencionaba a la educación como una de los derechos ya reconocidos y fundamentales, incorpora a la educación el derecho público como un asunto de interés para toda la sociedad.
Estableció la educación elemental obligatoria de los 7 a los 15 años, en 1842 afirmaba que la enseñanza primaria es uno de los primeros bienes de la sociedad. Entre 1861 y 1916 definen y consolidan 3 rasgos muy importantes dentro de la educación primaria: gratuita, obligatoria y laica.
EL articulo 3° de 1917 estableció la libertad de enseñanza, así como el laicismo en ella y gratuita, en 1980 reconoce un cambio cultural por medio de la autonomía de las instituciones de educación superior, lo que amplía la educación privada, en 1993 se vuelve obligatoria la educación secundaria, en el 2002 se conforma la educación básica integrada por preescolar, primaria y secundaria, en el 2012 se vuelve obligatoria la educación media superior.
El desarrollo moral es un fundamento para los derechos humanos y posibilita que todas las personas se encuentren comprometidas en su responsabilidad. Los derechos son un conjunto de valores que las personas realzan como el fin de toda acción humana, lo que garantiza la formación moral de los ciudadanos. La constitución integra a las personas y a la sociedad de forma única.

EL ATENEO DE LA JUVENTUD

Ateneo de la Juventud. Jóvenes con ideales de cambio 1

El Ateneo de la Juventud mexicana fue una asociación civil que tenía como propósito erradicar la vieja forma de ver y pensar la cultura para verla como esencia de la educación y el desarrollo del país tomando como semillas de cambio a personajes como Antonio Caso, José Vasconcelos, Alfonso Reyes y Diego Rivera, por mencionar algunos.
Integrado principalmente por estudiantes o egresados del nivel superior, hartos del viejo régimen porfirista y del grupo de intelectuales que le daba ideología a su gobierno (los cientificos), esta asociación hacía presencia en diferentes ámbitos de la vida cultural y como Alfonso Reyes menciona: “El porfiriato daba síntomas de caducidad y la paz proclamada por el régimen también envejecía”

Jóvenes con apenas un número reducido de publicaciones de artículos, poemas o escritos, toman la batuta intelectual de un país y comienzan a sembrar nuevos ideales en temas como la educación, las artes y lo más importante, la cultura; esto, a partir de la creación de centros y universidades dedicadas a impartir y darle importancia a los temas culturales y artísticos.
 Los integrantes del movimiento llamaban al gobierno a "dotar" a la educación en México de una visión más amplia que rechazara el determinismo biológico, el racismo y que encontrará una solución a los problemas causados por los ajustes sociales generados por los grandes procesos de cambio que en México se estaban generando, como la industrialización y la urbanización.
La creación del Ateneo de la Juventud marcó la ruptura entre la nueva generación y la tradición literaria del siglo XX; iba en contra de una educación oficial científica y positiva nacida de la Reforma y establecida en el porfiriato, la cual había alejado de las aulas el cultivo de las humanidades.

Además de la creación de universidades (Universidad Popular Mexicana) y centros dedicados al arte, El Ateneo de la Juventud mexicana logró introducir a México nuevas prácticas para la producción y la difusión de las humanidades, principalmente de la literatura, la filosofía y la filología.
Es así que la llamada generación del Ateneo, propuso la libertad de cátedra y de pensamiento pero su objetivo principal era la reafirmación de los valores culturales, éticos y estéticos en los que México y América Latina lograron emerger como una nueva realidad social y política, dejando a un lado el desdén del porfiriato por el nacionalismo mexicano que se vio reflejado en una afición por otras culturas como la francesa, alemana y norteamericana;así con el objetivo del ateneo, se dio un carácter latino y nuevo a las ideas y pensamientos mexicanos.
UNIDAD 2 MODELOS DEL DESARROLLO Y SU REPERCUSIÓN EN LA POLÍTICA EDUCATIVA
La educación del siglo XIX

La educación en México en el siglo XIX
 Desde los inicios de México como nación independiente, la escuela era vista por liberales y conservadores como un canal fundamental para la transformación social. Por ello, pusieron en marcha nuevos proyectos para sustituir los textos escolares que se empleaban desde el periodo novohispano por otros que promovieran el estudio del civismo, la historia y la geografía nacional.

 El liberalismo español marcó un precedente en abril de 1820, mediante un edicto real que prescribía la instrucción cívica a partir de la enseñanza de la Constitución liberal de 1812, restablecida en marzo de aquel año. Así, los profesores utilizaron la carta magna como libro de texto para enseñar a leer y escribir. Este edicto llegó a la Nueva España en agosto, de modo que, en todo el reino español, se formó a los niños en torno a los valores políticos liberales.
 Consumada la independencia en 1821, el gobierno imperial de Agustín de Iturbide también procuró la formación de los nuevos ciudadanos mexicanos: mantuvo las escuelas existentes y mandó hacer un catecismo político. Con el establecimiento del régimen republicano en 1824, en el artículo quinto de la Constitución política se delegó a los estados el fomento de la educación.
Durante el siglo XIX hubo una importante diversidad de escuelas, muchas creadas durante el Virreinato, como las que funcionaban en los pueblos de indios, que contaban con un profesor laico designado por la autoridad regional y eran costeadas por las cajas de comunidad. En ellas se enseñaba a leer y escribir, la doctrina cristiana y, en algunas ocasiones, aritmética y música. Con el paso del tiempo y las políticas liberales que pretendían la asimilación de los indígenas, fueron desapareciendo y a estos se les integró en las demás escuelas.
 De igual forma, las escuelas parroquiales o conventuales tenían su origen en el periodo novohispano, en el cual se les conoció como “escuelas pías” por ser gratuitas y admitir a estudiantes sin distinción étnica. Se encontraban adjuntas a alguna parroquia o convento que costeaba el salario del profesor, quien enseñaba lectura, escritura, doctrina cristiana y matemáticas en un nivel elemental. Cabe decir que el gremio de maestros protestó en varias ocasiones porque dichos profesores ejercían sin ser evaluados.
Las escuelas municipales eran muy similares, con la diferencia de que las costeaba el ayuntamiento. El de Ciudad de México abrió la primera en 1786: una escuela amiga municipal que ofrecía un buen salario a sus profesores. Al poco tiempo de erigirse la nación independiente y tras adoptar el sistema republicano de gobierno, el ayuntamiento abrió otras tres escuelas en 1825, 1827 y 1829, respectivamente.
 En este último año, la original escuela municipal fue incorporada a la Compañía Lancasteriana, que empezaba a cobrar presencia luego de haber sido fundada en Ciudad de México en 1822 en honor al inglés Joseph Lancaster, quien popularizó la técnica pedagógica de la enseñanza mutua, en la que los alumnos más avanzados instruyen a otros compañeros.
 Por aquellos años, Agustín Buenrostro presentó un proyecto para la creación de cinco nuevas escuelas municipales y cuatro amigas, que también adoptarían el método mutuo, por lo que para 1835 funcionaban en la capital del país siete escuelas y cuatro amigas municipales, que atendían a 680 niñas y niños. De acuerdo con la historiadora Dorothy Tanck, tres años después eran siete escuelas y cinco amigas, con una población de 790 alumnos.

Características del sistema lancasteriano

 • Sistema de enseñanza mutua.
• Un profesor para atender de 200 a 1 000 alumnos.
• Monitores (estudiantes avanzados que enseñaban a grupos de diez alumnos).
• Monitores generales (encargados de tomar la asistencia y del cuidado de los útiles escolares).
• Monitores de orden (administradores de disciplina).
• En fila, de frente al escritorio del maestro, se sucedían largas mesas con bancos de madera para diez alumnos, una detrás de otra.
• En cada clase se colocaba en la primera mesa un telégrafo, que servía para indicar el número de esta.
• Al frente, en una plataforma de madera, se ubicaba el escritorio del profesor y dos bufetes para los monitores de orden.
• En los muros, alrededor del cuarto, había carteles para la enseñanza de lectura y aritmética.
Educación en México en el siglo X...